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Peptidos de hormona de crecimiento y cancer: que dice realmente la evidencia

El miedo a que los secretagogos de GH eleven el IGF-1 y promuevan tumores es el argumento mas serio contra su uso. Analizamos que dice la ciencia, con sus matices y sus limites.

Peptidos de hormona de crecimiento y cancer: que dice realmente la evidencia
Foto: jurvetson (BY 2.0) · Openverse

Entre los argumentos que se esgrimen contra el uso de peptidos secretagogos de hormona de crecimiento, uno destaca por su peso especifico: la posibilidad de que eleven el IGF-1 y, con ello, favorezcan el crecimiento de celulas malignas. No es un miedo infundado ni una exageracion de adversarios del deporte de alto rendimiento. Es una pregunta biologicamente legitima que la investigacion oncologica lleva decadas intentando responder, sin haber llegado a conclusiones tan sencillas como quienes la plantean —en un sentido o en el otro— suelen pretender.

Este articulo no pretende tranquilizar ni alarmar. Pretende ordenar lo que se sabe, lo que se sospecha y lo que todavia no se puede afirmar con datos solidos sobre la relacion entre los secretagogos de GH, el eje GH/IGF-1 y el riesgo oncologico.

El eje GH/IGF-1 y la proliferacion celular: la biologia de fondo

La hormona de crecimiento (GH) actua sobre el higado y otros tejidos estimulando la sintesis del factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1, el IGF-1. Este peptido es uno de los mitogens endogenos mas potentes del organismo: activa la via PI3K/Akt/mTOR y la ruta RAS/MAPK, dos cascadas de senalizacion implicadas en proliferacion celular, supervivencia e inhibicion de la apoptosis. Dicho de forma directa: el IGF-1 dice a las celulas que se dividan, que crezcan y que no mueran antes de tiempo.

Esta funcion es fundamental durante el desarrollo. En un nino en crecimiento, el IGF-1 es imprescindible para la formacion de huesos, musculos y organos. El problema que plantean los oncologos es que esa misma capacidad promotora del crecimiento no distingue entre una celula sana y una celula que ya ha iniciado un proceso de transformacion maligna. Si un precursor tumoral esta esperando una senal proliferativa, un exceso cronico de IGF-1 podria ser exactamente esa senal.

El IGF-1 no crea cancer. La pregunta relevante es si niveles cronicamente elevados pueden acelerar la progresion de transformaciones malignas ya iniciadas, y si ese riesgo es significativo en humanos con uso de secretagogos.

Que muestran los estudios epidemiologicos sobre GH e IGF-1

La mayor parte de la evidencia epidemiologica sobre IGF-1 y cancer proviene de dos fuentes distintas: estudios de cohorte en poblacion general que miden IGF-1 circulante y siguen a los sujetos durante anos, y registros de pacientes con acromegalia, la enfermedad en la que la GH se secreta de forma autonoma y cronica por un adenoma hipofisario.

En la poblacion general, varios metaanalisis han encontrado asociaciones modestas entre niveles elevados de IGF-1 en sangre y mayor riesgo de ciertos canceres, en particular cancer de mama premenopausico, cancer de prostata y cancer colorrectal. Una revision sistematica publicada en The Lancet (Renehan et al., 2004) fue especialmente citada en este sentido y ha marcado el debate durante anos. Sin embargo, estas asociaciones tienen importantes limitaciones: son observacionales (no demuestran causalidad), los tamaños del efecto son modestos en terminos absolutos, y los niveles de IGF-1 estudiados corresponden a variacion natural dentro del rango fisiologico, no a la administracion exogena de secretagogos.

El registro de acromegalia es donde la hipotesis se pone a prueba de forma mas directa, porque estos pacientes tienen elevaciones sostenidas y severas de GH e IGF-1 durante anos. Los datos son matizados: la incidencia de cancer colorrectal si aparece elevada de forma consistente en estas cohortes, pero la mortalidad por cancer global en acromegalicos no es tan dramaticamente superior a la de la poblacion general como el modelo biologico podria predecir. Y es fundamental recordar que en acromegalia los niveles de IGF-1 son suprafisiologicos de forma cronica, algo muy distinto al uso episodico de secretagogos en personas sin patologia hipofisaria.

IGF-1 y cancer: resumen de la evidencia epidemiologica
Fuente de datosHallazgo principalLimitacion clave
Estudios de cohorte en poblacion generalAsociacion moderada con cancer de prostata, mama y colorrectalObservacional; niveles dentro del rango fisiologico normal
Metaanalisis Renehan et al. 2004 (Lancet)OR ~1.5 para cancer de prostata con IGF-1 elevadoNo permite inferir causalidad; poblacion sin uso de secretagogos
Registros de acromegaliaMayor incidencia de cancer colorrectal; cancer global menos claroNiveles de GH/IGF-1 muy superiores a cualquier uso terapeutico
Terapia sustitutiva con GH (deficiencia adulta)Sin aumento significativo del riesgo oncologico en seguimientos largosPacientes con deficiencia; no extrapolable a usuarios sanos

Niveles fisiologicos frente a niveles suprafisiologicos: la distincion que importa

La discusion sobre IGF-1 y cancer pierde precision cuando no distingue entre los niveles que produce la variacion natural, los que se alcanzan con una enfermedad como la acromegalia y los que podrian generar distintos tipos de intervenciones externas. Es una distincion critica porque la biologia dose-respuesta rara vez es lineal y el umbral a partir del cual un estimulo deja de ser fisiologico para convertirse en patologico no siempre esta claramente definido.

Los secretagogos de GH como la ipamorelin, el CJC-1295 o la sermorelina actuan estimulando la liberacion pulsatil de GH por la hipofisis, imitando en mayor o menor medida el patron fisiologico. No introducen GH exogena directamente: estimulan la produccion endogena, que sigue sometida a los mecanismos de retroalimentacion negativa propios del eje hipotalamo-hipofisario. Esto significa que la elevacion del IGF-1 que producen tiene un techo biologico determinado por la propia hipofisis y por la retroalimentacion de la somatostatina, lo que diferencia su perfil de la GH exogena a dosis altas o de la produccion autonoma de la acromegalia.

Sin embargo, 'techo biologico' no es sinonimo de 'sin efecto sobre IGF-1'. Los estudios en humanos con secretagogos como sermorelina o ipamorelin/CJC-1295 si documentan elevaciones de IGF-1 por encima del basal, aunque generalmente dentro del rango fisiologico de adultos jovenes o en el limite superior del mismo. Lo que no existe es evidencia de que esas elevaciones, mantenidas durante meses, traduzcan en mayor incidencia de cancer en las poblaciones estudiadas.

Que dicen los estudios en pacientes tratados con GH exogena

La farmacologia de la GH recombinante (rhGH) tiene decadas de historia clinica y ofrece datos de seguimiento a largo plazo en poblaciones concretas. Las dos mas estudiadas son los ninos con deficiencia de GH tratados desde la infancia y los adultos con hipopituitarismo que reciben terapia sustitutiva. En ambas poblaciones, los registros de farmacovigilancia como el SAGhE europeo o el HypoCCS de Pfizer han seguido a miles de pacientes durante periodos de diez a veinte anos.

Los resultados de estos registros son relevantes pero no directamente extrapolables: los datos del SAGhE levantaron preocupaciones iniciales sobre mortalidad por cancer en adultos que habian recibido dosis altas de GH en la infancia durante los anos ochenta y noventa, cuando los regimenes de dosificacion no estaban optimizados. Analisis posteriores con metodologia mas cuidadosa moderaron esas conclusiones. En adultos con deficiencia de GH tratados con rhGH a dosis sustitutivas, los metaanalisis disponibles no muestran un aumento significativo del riesgo oncologico general, aunque el seguimiento a muy largo plazo (mas de veinte anos) sigue siendo limitado.

Es importante subrayar que estos datos provienen de pacientes con deficiencia confirmada de GH, no de personas sanas que usan GH o secretagogos para optimizacion del rendimiento. La diferencia es farmacologicamente relevante: en quien tiene deficiencia, la terapia sustitutiva lleva niveles de IGF-1 desde rango bajo al rango normal. En quien parte de niveles normales, el mismo tratamiento los eleva por encima de lo fisiologico para esa edad. Los efectos no tienen por que ser simetricos.

El problema de los estudios especificos en secretagogos y cancer

La honestidad intelectual obliga a reconocer un vacio: no existen estudios de seguimiento a largo plazo que hayan evaluado el riesgo oncologico especificamente en usuarios de secretagogos de GH peptidicos (ipamorelin, CJC-1295, GHRP-2, GHRP-6, sermorelina) sin deficiencia de GH previa. Los ensayos clinicos disponibles con estos compuestos son de corta duracion —semanas o pocos meses— y no estan disenados ni tienen el poder estadistico necesario para detectar diferencias en incidencia de cancer.

  • Ningun secretagogo peptidico de GH tiene aprobacion regulatoria para uso en adultos sanos sin deficiencia hormonal documentada; los datos de seguridad a largo plazo en esa poblacion son muy limitados.
  • Los estudios en humanos con ipamorelin/CJC-1295 han sido principalmente de duracion inferior a doce meses, sin seguimiento oncologico prospectivo.
  • La ausencia de evidencia de dano no equivale a evidencia de ausencia de dano cuando el seguimiento es insuficiente para detectar un efecto que, si existiera, se manifestaria en un horizonte de anos o decadas.
  • El contexto de uso real —personas que combinan secretagogos con otras sustancias, en ciclos variables, sin supervision medica— es practicamente imposible de estudiar de forma rigurosa.

Por que el cribado previo no es un detalle menor

Si la hipotesis biologica sostiene que el IGF-1 puede actuar como promotor tumoral en celulas ya transformadas, entonces el riesgo no es uniforme para cualquier persona. El escenario de mayor preocupacion no es el individuo de cuarenta anos sin antecedentes que usa ipamorelin durante tres meses: es alguien que ya tiene una lesion precancerosa no diagnosticada, una mutacion heredada de alto riesgo (BRCA, Lynch), o un cancer temprano sin sintomas que todavia no ha sido detectado.

Desde este punto de vista, el argumento a favor del cribado previo no se apoya en que los secretagogos causen cancer de forma directa, sino en que si existe una lesion latente, cualquier estimulo proliferativo sostenido —endogeno o exogeno— podria acelerar su progresion. Un analisis de IGF-1 basal, un historial oncologico familiar detallado y la exclusion de enfermedades de base proliferativas antes de iniciar cualquier protocolo con secretagogos de GH son medidas que la prudencia clinica justifica, incluso en ausencia de certeza sobre el nivel de riesgo.

El cribado no elimina la incertidumbre, pero la acota. Y en un area donde la evidencia directa a largo plazo es escasa, acotar la incertidumbre es lo mas sensato que se puede hacer.

Lo que la ciencia dice y lo que todavia no puede decir

Resumir el estado actual del conocimiento exige ser preciso sobre lo que esta establecido y lo que no. Lo establecido: el IGF-1 es un promotor de la proliferacion celular; hay asociaciones epidemiologicas entre IGF-1 elevado y algunos canceres especificos; los pacientes con acromegalia tienen mayor riesgo de cancer colorrectal. Lo no establecido: que el uso de secretagogos peptidicos de GH en personas sanas a las dosis habitualmente empleadas aumente el riesgo de cancer de forma clinicamente significativa.

La diferencia entre 'plausible biologicamente' y 'demostrado clinicamente' es enorme en medicina. Muchas hipotesis biologicamente coherentes no se han confirmado en humanos, y algunas que parecian imposibles si lo han hecho. En este caso concreto, la ausencia de datos de seguimiento a largo plazo en usuarios de secretagogos sin deficiencia de GH es una laguna real que impide pronunciarse con certeza en ninguna direccion.

La postura mas honesta, y la mas util para quien toma decisiones sobre su propio cuerpo, es reconocer que el riesgo oncologico de los secretagogos de GH es una pregunta abierta, que los argumentos biologicos para la precaucion son serios, que el cribado previo tiene sentido, y que nadie que afirme con absoluta seguridad que 'no pasa nada' o que 'es un riesgo enorme' esta respaldado por la evidencia disponible.

Preguntas frecuentes

¿El IGF-1 produce cancer?

No de forma directa. El IGF-1 es un factor de crecimiento endogeno que estimula la division celular y la supervivencia de las celulas, funciones normales y necesarias en el organismo. El riesgo que plantea la investigacion es que niveles cronicamente elevados podrian actuar como promotores de transformaciones malignas ya iniciadas, acelerando su progresion. La evidencia epidemiologica muestra asociaciones moderadas con ciertos canceres, pero no permite concluir que el IGF-1 sea causa directa de la enfermedad.

¿Los secretagogos de GH como ipamorelin o CJC-1295 aumentan el riesgo de cancer?

No lo sabemos con certeza porque no existen estudios de seguimiento oncologico a largo plazo especificamente en usuarios de estos compuestos sin deficiencia de GH previa. Los ensayos clinicos disponibles son de corta duracion y no tienen poder estadistico para detectar diferencias en incidencia de cancer. La plausibilidad biologica para la precaucion existe, pero el riesgo cuantificado no ha sido establecido en esta poblacion.

¿Por que los datos de acromegalia no se aplican directamente al uso de secretagogos?

Porque en la acromegalia los niveles de GH e IGF-1 son marcadamente suprafisiologicos durante anos como consecuencia de un tumor hipofisario. Los secretagogos, en cambio, estimulan la liberacion pulsatil de GH dentro de los mecanismos de retroalimentacion normales, con elevaciones de IGF-1 mucho mas moderadas. Extrapolar directamente los datos de acromegalia a usuarios de secretagogos es metodologicamente incorrecto, aunque los mecanismos biologicos implicados sean parcialmente compartidos.

¿Que tipo de cribado tiene sentido antes de usar secretagogos de GH?

En ausencia de guias clinicas especificas, la prudencia aconseja al menos: medir el IGF-1 basal para establecer el punto de partida, revisar el historial oncologico personal y familiar (especialmente canceres de mama, prostata, colorrectal), y descartar enfermedades que ya impliquen estimulacion proliferativa anormal. En personas con antecedentes relevantes, el criterio de un endocrinologo o medico con experiencia en el area deberia orientar la decision.

Aviso médico. Este contenido es divulgativo y se basa en la literatura disponible; no sustituye la consulta con un profesional sanitario. Varios de los compuestos citados requieren prescripción y supervisión médica, y algunos solo están autorizados para uso de investigación. No promovemos su uso sin control clínico.

Fuentes y referencias

  1. PubMed — Renehan et al. 2004: Insulin-like growth factor (IGF)-I, IGF binding protein-3, and cancer risk (metaanalisis Lancet, PMID 15110491)
  2. PubMed — Busqueda: IGF-1 cancer risk epidemiology cohort
  3. PubMed — Busqueda: acromegaly cancer incidence colorectal
  4. PubMed — Busqueda: growth hormone secretagogue IGF-1 safety long-term
  5. PubMed — Busqueda: growth hormone therapy cancer risk SAGhE registry
NF
Nuria Fanlo
Lic. en Ciencias del Deporte

Investiga recuperación, rendimiento y readaptación física tras la lesión.